Cuando la deuda deja de ser “un bache” y pasa a condicionar tu vida (pagas una cosa para dejar de pagar otra, acumulas recargos, te llaman a diario o temes un embargo), lo primero es poner nombre a la situación: insolvencia real. En ese escenario, la cancelación de deudas con la ley de la segunda oportunidad puede ser una vía legal para volver a empezar, siempre que el caso se plantee con orden y con expectativas realistas.






